En diversos estudios recientes se pone de manifiesto los efectos que la práctica del yoga puede tener en: la calidad de vida, la sensación de bienestar, el humor, el sueño, entre otros beneficios. No sólo en la población aparentemente sana, sino también en aquella con problemas de salud y más específicamente en pacientes oncológicos.

Así por ejemplo:

En el MD Anderson Cancer Center (Houston, Texas), el Dr. Cohen completó recientemente un estudio sobre los efectos de Hatha yoga, en 62 pacientes con cáncer de mama sometidas a radioterapia.  En un resumen presentado en la reunión anual de la Society for Integrative Oncology (Sociedad de Oncología Integrativa) los investigadores indican que encontraron mejor funcionamiento físico y salud en general y menor disfunción diurna por falta de sueño entre las mujeres que practican Hatha yoga comparadas con las del grupo de control. Las mujeres del grupo de yoga practicaban dos veces a la semana durante el tratamiento.

El National Cancer Institute (NCI, Instituto Nacional del Cáncer) está financiando un ensayo clínico más grande de este estudio. Paralelamente, tanto el Dr. Cohen como el Dr. Chaoul investigaron sobre los efectos de los yogas de orientación tibetana, su incidencia en la ruptura de la cadena se estrés y la mejoría de la calidad del sueño: con lo que ello y otros beneficios fueron publicados en la revista Cáncer (mayo 2004).

En el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica ASCO en Chicago, se presentó el estudio más grande hecho hasta ahora sobre el yoga en pacientes oncológicos. Se evaluaron a 410 personas que habían sobrevivido a cánceres en estadios tempranos –mayoritariamente mujeres con tumores mamarios– que habían manifestado problemas de sueño entre dos meses y dos años después de finalizado su tratamiento. Los resultados fueron muy positivos: pudieron dormir mejor y tuvieron menos fatiga. En general, redujeron también el uso de drogas para dormir y mostraron una mejora general en su calidad de vida.

 

TE INVITAMOS