El objetivo de esta terapia es tratar de ayudar al organismo a depurarse, eliminando para ello los desechos que él mismo produce. El sistema linfático es una pieza fundamental en el ser humano, ya que funciona como complemento al trabajo realizado por el sistema circulatorio y el inmunológico; se encarga de drenar el plasma sobrante tras los diferentes procesos celulares y, además, actúa como filtro para eliminar cierto tipo de residuos que pueden acabar perjudicando al organismo.

El drenaje linfático no está recomendado para todo el mundo. Aunque, por supuesto, es el médico especialista el que debe determinar cada caso y sus indicaciones, algunas de las contraindicaciones más habituales se refieren a pacientes que atraviesan procesos de cáncer, a los que tienen problemas cardiovasculares severos (infarto de miocardio, angina de pecho, insuficiencia cardiaca, trombosis…), alteraciones de la tensión sanguínea (tanto hipertensión como hipotensión), ciertas enfermedades de la piel, o descompensaciones de la glándula tiroidea.


VOLVER A TERAPIAS PASIVAS